Valentina era una jovencita que se desarrolló muy rápido, tenía caderas prominentes, nalgas grandes y redondas, senos grandes, y alcanzó todo esto a una corta edad. Vivía con su madre y su Tio, pero no era su única familia, pues también los frecuentaban más familiares, el problema surge cuando eres sexualmente muy atractiva y necesitas calamar las necesidades de tú familia.
- -Hija, Valentína, puedes dejar esa bolsa sobre la mesa. – Ordenaba Lizbeth, tía de Valentina.
- -Pesan mucho Tía- Exclamó Valentína.
- -Déjalas sobre el suelo entonces, no te vayas a lastimar. – Dijo Lizbeth.
Acto seguido Valentína se agachaba a dejar las bolsas del supermercado sobre el piso, empinando su extraordinario culo que con las calzas azules que llevaba, se veía aún más rico.
- -Ya hija, muchas gracias por la ayuda. – Agradecía Lizbeth.
- -De nada Tía. –
- -Oye Hija, esa ropita que llevas, ¿No te molesta? –
Valentina sin saber bien qué responder, se observaba el cuerpo entero en busca de algo malo o distintivo.
- -¿A qué te refieres Tía?- Preguntaba Intrigada.
- -Pues…..no lo mal entiendas, te ves increíble hija, tienes un cuerpazo, me recuerdas a mi cuando tenia tu edad. –
- -¿Si?, ¿De verdad Tía? – Valentina se daba una vuelta completa mostrando su delicioso cuerpo.
- -De verdad, pero me refiero a que, llamas mucho la atención, ¿No te parece? –
- -¿Tú crees Tía? –
- -En el supermercado no te quitaban la mirada de tus……………caderas. –
- -¡Ay!, No me di cuenta. – Contestaba Valentina tocándose sus prominentes caderas.
- -Sí hija, Pero a ver ven, acércate. – Decía la tia Lizbeth.
Valentina se acercaba caminando hasta donde se encontraba su tia dentro de aquella cocina.
- -A ver, date la vuelta- Ordenaba Lizbeth.
Valentina se daba media vuelta dándole la espalda a su Tía.
PLAFF! PLAFF! – Lizbeth le daba dos nalgadas leves a las nalgas de su sobrina.
- -¿Hay algo mal tía? – Preguntaba sorprendida Valentina.
PLAFF! PLAFF! – Otras dos nalgadas suaves impactaron los enormes glúteos de Valentina.
- -Con estas nalgas que te cargas sobrina, vuelves locos a los hombres.-
- -Pero yo no quiero volverlos locos, me gusta vestir así, es cómodo para mi. –
- -Lo se hija, pero el mundo no funciona como tu quieres, hay algo que me preocupa. –
- -¿Qué cosa Tía? –
- -Tú Tío, el cuñado de tú mamá. –
- -¿Qué tiene el Tio Gael? –
- -Es hombre hija, y no me gusta que te vistas así estando el en casa. –
- -Pero ¿Por que Tía? –
- -Los hombres tienen necesidades biológicas hija, debes de saberlo, necesitan, ya sabes, evacuar. –
- -Te refieres a su……………..¿leche? – Contestaba Valentina.
- -¡Si!, ¡Vaya con la ni-ña!, te estoy subestimando, se nota que ya sabes muchas cosas. –
- -Pues sí Tía, evidentemente se que los hombres son muy sexuales, pero, ¿Mi tio? –
- -No lo mal entiendas, no estoy asegurando nada, solo quiero ponerte en contexto de como funciona la mente de un hombre. –
- -Pero es mi tío , ¿Como podría sentir deseos hacía a mi? –
- -¡Ay hija!, los hombres se vuelven salvajes y animales cuando se trata de sexo, ya no dinstinguen. –
Valentina se quedaba pensando un momento, sin saber que responder.
- -Solo, trata de no vestir así hija, me quedaré más tranquila.-
- -Esta bien Tía. –
Acto seguido por la entrada de la cocina donde se encontraban charlando Valentina y la Tía Lizbeth, entró la mamá de Valentina Luzma.
- -¡Lizebeht!, hermanita, que bueno que si pudiste pasar al supermercado. – Expresaba Luzma al ver las bolsas sobre el piso y a su hermana parada dentro de la cocina.
- -¡Si!, me lleve a tú hija al super, me ayudo.-
- -Esta bien, le hace daño tanta computadora, y tanto teléfono. –
Valentina ponía los ojos en blanco y salía rápidamente de la cocina.
- -Estos jóvenes de ahora, se enojan por todo. – Comentaba Luzma.
- -Hablando de eso, yo te quería comentar algo respecto a Valentina. – Decía Lizbeth.
- -No me asustes, ¿qué sucede con mi hija? –
- -Nada grave, solo que no me gusta como viste. –
Luzma quedaba en silencio unos segundos pensando lo que acababa de escuchar.
- -Específica hermanita. – Terminó respondiendo Luzma mientras fisgoneaba las bolsas del super del suelo.
- -¿has visto lo entallada que va? –
- -Pues así es la moda, ¿No? – Contestaba Luzma.
- -¡No luzma!, entiende, tu hija está…………………-
- -¿Está qué? – Interrumpia Luzma.
- -No me hagas decirlo Luzma. –
- -pues si quieres ayudar, es necesario que lo digas. – Decía Luzma.
- -Pues tú hija está riquísima y en el super todos la voltean a ver. –
- -¡Ah era eso!No es tan grave. – Respondía Luzma sacando cosas de las bolsas del super y poniéndolas sobre la mesa.
- -¿Como que no es grave? –
- -¿Ya se te olvido como el tio Paco nos……………-
- -¡Callate! – Respondió Lizbeth inmediatamente.
- -¡Ya, está bien!, solo quiero decir que si a nosotras nos miraban, Con más razón a ella. –
- -¿Y no te incomoda que vean a tú hija? – Preguntaba Lizbeth.
- -La verdad es que no, además, a eso venimos Lizbeth, nuestra única función en la vida, ¿Cual es? – Preguntaba Luzma.
- -No lo sé, dime tú. – Contestaba Lizbeth.
- -Pues no se te olvide lo que decía mamá, “Las mujercitas estamos para cualquier cosa que se les ofrezca a los hombres” –
- -¡Si!, a los hombres, pero no a su tío. – Decía Lizbeth
Luzma hacía una ligera pausa buscando entre las bolsas que cada vez lucían más vacías.
- -A ver, dime lo que sabes. –
- -No, nada, es solo que he visto cómo la mira, no es normal Luzma. –
Luzma la ignoró por completo y continuó ordenando todo lo que sacaba de las bolsas del super.
- -¡Te estoy hablando!, no me dejes hablando sola. – Exclamó Lizbeth
- -Si, te escuche. –
- -¿Y bien?, ¿Qué piensas hacer al respecto? –
- -Nada- Contestaba fríamente Luzma.
- -¿Como que nada? –
- -A ver Lizbeth, la ni-ña ya esta grandecita, ya está en edad de que un hombre disfrute de ella, Yo no puedo hacer nada si su cuerpo es sexualmente atractivo. –
- -¡Pero es tú hija! –
- -¿Pero qué quieres que haga?, Yayo también tiene necesidades, como las tenía el tío Paco con nosotras, ¿Recuerdas? –
Tanto Luzma como Lizbeth guardaron unos segundos de silencio recordando aquellos tiempos oscuros.
- -¿Qué nos dijo mamá cuando acusamos al Tio Paco? – Preguntaba nuevamente Luzma.
- -Qué nosotras lo provocabamos con nuestra ropa, las faldas, los escotes, Mamá nos dijo claramente que nuestros cuerpos despertaban deseo. –
Lizbeth guardaba silencio de nuevo.
- -Y qué si despertábamos la necesidad de los hombres, era nuestro deber saciar sus ganas. – Completaba Lizbeth.
- -¿Entonces?, Yo no puedo decirle nada a Yayo respecto a mi hija, si ella provoca con esa ropa………-
- -Es su deber cubrir la necesidad a su Tio. – Completaba la idea Lizbeth.
- -Ves, yo no puedo hacer nada, si la ni-ña tiene buen culo y a mi cuñado se le antoja, ¿que hago?, Mamá nos enseñó a ser unas mujercitas en toda la extensión de la palabra. – Decía Luzma.
- -Bueno, supongo que tienes razón- Respondía Lizbeth.
- -Bueno, ahora vengo, necesito lavar la ropa. – Luzma salía de la cocina dejando pensando a su hermana Lizbeth.
Luzma subía las escaleras, entraba a su habitación por el cesto de la ropa sucia, y cuando volvía nuevamente a la planta baja, recordó:
- -¡La del baño! – Luzma recordaba prendas que dejó en el baño y corrió rápidamente a este.
- -¡Click! – Sonaba la puerta al girar la perilla.
Al entrar logró ver totalmente de frente, sentado en el retrete a su hermano Yayo oliendo unas bragas y lamiendolas.
- -¡Yayo! – Expresó Luzma.
Inmediatamente Yayo se quitó la prenda de la cara y quedó petrificado, sin saber qué decir, o qué hacer.
- -¡Yo!……….- Balbuceaba Yayo.
- -¡Eres un Pervertido degenerado! – Luzma caminaba hasta el y le quitaba las bragas de la mano.
- -¡Mira que usar las bragas de tu cuñada! – Exclamaba Luzma
Acto seguido Luzma observaba las panty detenidamente.
- -¡oye!, estas no son mías, son…………..-
- -¡Te puedo explicar! – Se excusaba Yayo.
- -¡Son de Valentina! – gritaba Luzma.
- -¡Yo!, ¡Yo…………! – balbuceaba nuevamente Yayo.
- -¡Eres un desgraciado enfermo!, Entonces era verdad- Expresaba Luzma.
- -¿Verdad? – Preguntaba intrigado Yayo.
- -¡Si!, ya me habían dicho que le veías mucho el culo a mi hija-
- -Yo……………….Disculpame hermana, no quise lastimarte, pero no le he hecho nada a ella. – Se justificaba Yayo.
- -¡Faltaba que todavía le hicieras algo enfermo! – Exclamaba Luzma.
- -Solo entiéndeme, soy un hombre solo, hace mucho tiempo no tengo contacto físico, y tu hija, pues, seamos sinceros, es lo más cerca que tengo………..-
- -¿Lo más cerca que tienes? – Cuestionaba Luzma.
- -¡Si!, Valentina anda por la casa con esos leggins azules que le encantan, inclusive tiene de muchos colores, pues……..la testosterona no distingue parentescos. – Decía Yayo.
Luzma se quedaba callada por un instante, para posteriormente decir:
- -¿Qué es lo que más te gusta de mi hija? –
- -Bueno, pues……es evidente que Valentina ya es toda una señorita, y se carga un pedazo de culo, que muchas mujeres mayores ya lo quisieran. –
- -Mmmmmm, Supongo que tienes razón. –
- -Aparte……….- Yayo cortaba su comentario.
- -Aparte, ¿Qué? – Preguntaba Luzma.
- -Aparte tiene una carita para llenarla de lechita toda. –
- -¡Ay Yayo!, que cerdo eres. –
- -¿A ti mi hermano nunca te lleno tu cara de lefa? – Cuestionaba Yayo a su Hermana.
- -La verdad es que no, le interesaban otras cosas. –
- -¿Y no te llama la atención? –
- -Bueno, pues…………………-
- -¿Si? – Decía Yayo.
- -Solo un poco, me parece interesante que te llenen la cara como si te marcaran como de su propiedad. –
- -¿Verdad que es un poco morboso? – Cuestionaba Yayo.
- -Bueno si, lo admito, quizás no sea tan grave- Decía Luzma.
- -¿Me perdonas? – Decía Yayo.
- -¿Qué te imaginabas cuando lo hacías con su ropa? . – Cuestionaba Luzma.
- -La verdad, estaba pensando en Valentina sentándose sobre mi verga. –
- -¡Ay Yayo!, no seas tan explícito, solo quiero saber si ese pensamiento es recurrente en los hombres. –
- -Pues, si, supongo que sí. –
Luzma guardaba silencio pensando internamente que quizás el tío Paco se imaginaba lo mismo con ella cuando tenía la edad de Valentina.
- -¿Y dices que lo más atractivo que tiene mi hija, son las nalgas? – Preguntaba Luzma.
- -Si, definitivamente Valentina se carga un perro culazo. –
- -Pero, si me heredó a mi, lo tenemos casi igual. – Expresó Luzma .
- -Si, pero tú no me vas a dejar usar el tuyo, ¿Verdad? – Decía Yayo.
- -Pues la verdad prefiero que me uses a mi, antes que a Valentina. –
- -¿Me lo estás diciendo en serio Luzma? –
- -Si, si con eso te vas a quedar en paz y dejaras de fantasear con mi hija, prefiero sacrificarme yo.
- -Eres la mejor cuñada del mundo- Decía Yayo.
- -¿Qué necesitas? – Preguntaba Luzma.
- -Bueno, hace mucho que no siento a una mujer, ¿Te molestaría darme la espalda y dejarme tocar un poco? –
- -¿Asi? –
Acto seguido Luzma se daba la vuelta quedado de espaldas a su cuñado, ofrciendole la vista completa de las tremendas nalgas de Luzma.
- -¡Ay dios cuñadita!, pero mira que deliciosa estas. –
- -¿Te parece cuñado? –
- -¡Uff mamita! claro que si-
Yayo comenzaba a recorrer con las palmas de sus manos el tremendo culo de Luzma.
PLAFF! PLAFF! PLAFF! – Sonaron unas ligeras nalgadas que Yayo le daba a su cuñada.
- -¡Ay cuñado!, no tan fuerte que nos escuchan. –
- -Es imposible Luzma, que ganas de meter mi cara entre tus nalgas. –
- -¡Hazlo! –
- -¿De verdad? –
- -Yo también llevo mucho tiempo sin intimar desde que tú hermano se fue a trabajar al extranjero, no soy de piedra, llevo meses sin tener contacto. –
Acto seguido Yayo hundía su cara entre las dos grandes nalgas de su cuñada.
- -¡Dios Luzma!, que culazo te cargas, está delicioso.-
- -¿Te gusta más que el de Valentina? –
- -Pues la verdad es que te acercas bastante, se parecen mucho en cuanto a volumen. –
- -Más bien, mi hija se me acerca a mi. –
PLAFF! PLAFF! PLAFF! – Otras 3 nalgadas rebotaron en el culazo de Luzma.
Acto seguido Yayo comenzó a bajarle el pants entallado que llevaba su cuñada para descubrirla en una hermosa tanga morada.
- -¡Mamita!, que color tan rico elegiste para hoy. –
- -¿Te gusta? –
LAM! LAM! LAM! – Tres lengüetazos recorrieron las prominentes nalgas de Luzma.
- -¡Ay Yayo! que cerdo eres. –
- -¿No te gusto?-
LAM! LAM! LAM! – Nuevamente la lengua de Yayo recorría las jugosas caderas de Luzma.
- -¡Claro que sí!, me estás poniendo bien cachonda. –
- -Incate cuñadita, te voy a enseñar lo que es una buena verga. –
Luzma acató la orden de inmediato, se puso a los pies de su cuñado Yayo, se amarró el pelo con una liga para mayor comodidad, y deslizó el pants de su cuñado hacía abajo.
- -¡Jesús Bendito! – Exclamó Luzma.
- -¿Qué pasa cuñadita, no te gusto? –
- -¡Me encanto!, Qué pedazote de carne te cargas cuñado. –
La verga de Yayo era prominente, grande, gruesa, gorda, brillosa, y babeaba constantemente desde el glande.
- -Pruebala- Ordenaba Yayo mientras tomaba del cabello a su cuñada.
GLUP! GLUP! GLUP! GLUP! – Comenzó a mamar verga Luzma.
- -¡Dios que rico mamas cuñadaaaaaaaaaaaaaaaaa! –
GLUP! GLUP! GLUP! – El cabeceo vertical de Luzma comenzaba.
- -¡Qué boquita tan calienteeeeeeeeeeeeeeee! –
GLUP! GLUP! GLUP! – Yayo aceleraba el ritmo de la cabeza de Luzma.
- -¡Mamas verga como putitaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! –
GLUP! GLUP! GLUP! – el liquido pre-seminal escurría por la boca de Luzma.
- -¡Si cierro los ojos pareciera que Valentina es la que mama verga! – Exlcamo Yayo.
Inmediatamente Luzma detuvo la mamada de verga que le estaba dando a su cuñado, se la sacó de la boca y dijo:
- -¿En Serio te quieres imaginar a mi hija mientras tu cuñada te esta comiendo toda esta anaconda que tienes? –
- -¿Me dejarías? –
- -¡Eres un maldito enfermo!, imaginate lo que quieras. – Contestana Luzma.
GLUP! GLUP! GLUP! GLUP! – Luzma volvía a mamar verga.
- -¡Asi princesa, que rico la mama mi sobrinaaaaaaaaaaaaaaaaa!-
GLUP! GLUP! GLUP! GLUP !- Los fluidos escapaban por la boca de Luzma.
- -¡Que rica tu boquita Valentinaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa-
GLUP! GLUP! GULP! – Toda la tremenda riata de Yayo entraba en la boca de Luzma.
- -Dejame sentir tus nalgas sobrinaaaaaaaaaaaaaaaaaaa-
GLUP! GLUP! GLUP! – Luzma comenzaba a lagrimear de que la punta del glande le tocaba la campanilla de la garganta.
- -¡Valentina!, siéntate en mi verga y déjame imaginarme a tú mamá! – Gritaba Yayo.
Acto seguido Luzma detuvo la tremenda mamada de verga, se la sacó de la boca, dejando escurrir hilos de saliva y fluidos por todas partes.
Posteriormente Luzma se deslizó su panty hasta los tobillos y se fue sentando sobre su Cuñado.
- -¡Qué rica vista cuñada!, ¡Se te ven unas nalgotas! – Decía Yayo mientras veía bajar a su cuñada lentamente.
- -¡ahhHHHH! – Exclamó Yayo al sentir todo el peso de su cuñada encima.
- -Ahora sí, no soy tu cuñada, soy tu sobrina. – Dijo Luzma tomando las manos de Yayo y llevándolas a su cintura.
PLAFF! PLAFF! PLAFF! PLAFF! – Luzma comenzó a sentarse una y otra vez sobre su Cuñado.
- -¡Que culazo te cargas sobrinaaaaaaaaaaaaaaaa! –
- -¿Te gusta Tio?, Disfrutame- Contestaba Luzma.
PLAFF! PLAFF! PALFF! PLAF! PLAFF! – Luzma daba un espectáculo de como dar sentones a un hombre.
- -¡Qué cerrada estás cuñadita hermosa! –
- -¡No soy tu cuñada!, ¡Soy tu sobrina! – Contestaba Luzma.
PLAFF! PLAFF! PLAFF! PLAFF! PLAFf! – Las tremendas nalgotas de Luzma rebotaban
- -¡Sobrinita chula tan ricaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! –
- -¡Correte adentro de tu sobrinitaaaaaaaaaa!- Respondía Luzma.
PLAFF! PLAFF! PLAFF! PLAF! – Yayo se aferraba a las caderas de Luzma.
- -¡Déjame correrme dentro de ti sobrinaaaaaaaaaaaa! –
PLAFF! PLAFF !PLAFf !PLAF! – En cada sentón el culo de Luzma rebotaba como gelatina.
- -¡Correte dentro de mi ni-ña!-
- -¡Embaraza a Valentina con tu esperma calienteeeee-
- -¡LLenale el útero de leche a mi hijaaaaa-
PLAFF! PLAFF! PLAFf! PLAFF! PLAF! – Los sentones aceleraban de ritmo.
- -¡Dios mi reina estas tan deliciosaaaaaaaaaaaaa! –
- -¡Disfruta de tu sobrinaaaaaaaaaaaaa- Respondía Luzma.
PLAFF! PLAFF! PLAFF! PLAFF! PLAFF! PLAFf! – Los aplausos de tremendas nalgas sonaban en Eco por el baño.
- -¡Me corroooooooooooooooooooooooooooo!
- -¡Embarazame tioooooooooooooooooooo! – Gritaba Luzma.
Mientras tanto en la planta de abajo Valentina terminaba de barrer el patio, y se disponía a entrar de nuevo a la casa.
- -”Mejor meto la escoba porque si no el perro la muerde” – Pensó Valentina.
Valentina ingresó a su hogar dirigiéndose inmediatamente hacía el cuarto de lavado para dejar la escoba, sin embargo, al ingresar a dicha habitación.
- -¡Tía! – Expresó Valentina-
Lizbeth se estaba masturbando con un pene de plástico por debajo de su falda.
- -¡Mi ni-ña!, ¿Qué haces aqui? –
- -¡Yo!………………..- Balbuceaba Valentina.
- -¡Perdón hija!, ¡Disculpame!, Muero de vergüenza. – Decía Lizbeth mientras se reacomodaba su vestido y escondía el dildo por detrás de la espalda.
- -¡No tía!, Perdóname tú a mi, yo entiendo…………..-
- -¿Entiendes? – Cuestionaba Lizbeth
- -¡Si!, yo se que no tienes marido, y no estabas haciendo nada malo, todas lo hacen. –
- -¡Vaya Valentina!, me sorprende tu comprensión hija. –
- -Todas tenemos necesidades tía, y es normal, Yo también lo hago. –
- -¿Si?, ¡Vaya hija!, que agradable que lo tomaras así, pensé que aquí no vendría nadie, lo siento. –
- -No te disculpes tía, no iba a venir, me decidí de último momento porque el perro muerde la escoba. –
- -Entiendo, Bueno hija, muchas gracias por ser tan comprensiva, lo mejor será que me vaya. –
- -¡No!, ¡No!, para nada, quedate, termina lo que hacías, es malo que te quedes así Tía. –
- -¡Valentina!, ¿estas loquita mi amor? , ¿Como crees que voy a dejar que me veas masturbandome? –
- -No tengo que ver, es solo que, yo también tengo uno de esos que escondes en la espalda. –
- -¡Ay!, perdón- Dijo Lizbeth sacando la polla de goma detrás de su espalda.
- -¡Uff Tía! Creo qué es más grande que el mio. – Decía Valentina.
- -jaja, ¿Si?, muero de vergüenza. –
- -¿Y que tal? – Preguntaba Valentina.
- -Pues…..Bastante bien- Contestana Lizbeth tapándose la cara con las manos.
- -¿Me dejarías probar con él?- Preguntaba Valentina.
- -¡Ay Hija!, que cosas me pides, ¿En serio quieres? –
- -Pues me dio curiosidad el tamaño, es muy grande, solo quiero saber si yo podría. –
- -Mmmmmm, Bueno, pero deja lavarlo. –
Acto seguido Lizbeth quiso caminar hacia los lavaderos, pero Valentina la detuvo con una mano sobre el hombre.
- -¡No Tía!, Así esta bien. –
- -¿Qué?, ¿Cómo va a estar bien? , Está llenó de mis fluidos. – Contestaba Lizbeth.
- -No te tengo asco tía, además será nuestro secreto. –
- -¡Ay Valentina!, las cosas que me haces hacer hija. –
Lizbeth le estiraba el pene de goma para que Valentina lo tomara.
- -¡uff Tía!, esta muy grande, ¿No? – Cuestionaba Valentina.
- -Así me gustan hija. –
Acto seguido Valentina se lo metía a la boca y comenzaba a mamarlo como una polla de verdad.
- -¡Valentina no!- Exclamó Lizbeth al ver a su sobrina tragarse sus fluidos en tremenda mamada.
GLUP! GLUP! GLUP! – Valentina se metía la verga hasta el fondo de su garganta.
- -¡Hija no!, te vas a ahogar mamasita! – Lizbeth se acercaba para socorrer a la sobrina.
GLUP! GLUP! GLUP! – Valentina con la mano le hacía una seña de “No, estoy bien”, Y Se introducía todo hasta la base.
- -¡Ay Dios mi niña!, eres muy buena, ¿Como te cupo todo eso en la boca? –
Valentina se sacaba el pene de plástico y con los ojos llorosos decía:
- -¿A ti te cabe todo esto Tía? –
- -¡No definitivamente no hija! –
- -Pero en la vagina Tía. –
Lizbeth abría los ojos en su máxima expresión por lo que acababa de escuchar.
- -¡Hija!, no estarás insinuando………..-
- -Solo quiero ver tía, ¿SI?, Tú sabes que eres mi tía favorita. –
- -¡Ay Valentina!, a ver dame eso. –
- -No, Yo quiero meterlo-
- -¡No!, estas loca, como se te ocurre semejante barbaridad. –
- -Yo se usar estas cosas Tía, Confía en mi. –
- -¡Ay Ni-ña!, Solo por que me agarraste caliente. –
Acto seguido la tía Lizbeth se subía encima de una lavadora y abría las piernas.
- – Despacito Valentina, es muy grande. – Decía la tía.
Valentina introducía el dildo en la cavidad uterina de su tía.
- -¡Ay mamasita santa! – Exclamaba Lizbeth.
- -¿Te gusta Tía? –
- -¡Mucho hija! –
CHOP! CHOP! CHOP! – Valentina comenzaba a meter y sacar el dildo de la vagina de Lizbeth.
- -¡Ahmhmhmhmhm! – Gemía Lizbeth-
CHOP! CHOP! CHOP! – El dildo enorme lograba entrar hasta el fondo de la vagina de Lizbeth.
- -¡Tia!, te entra todo, enseñame como le haces? –
CHOP! CHOP! CHOP! CHOP! – Los fluidos de Lizbeth comenzaban a salpicar la ropa de su sobrina.
- -Tienes que contraer la vagina mi amor- Explicaba Lizbeth.
CHOP! CHOP! CHOP! – Valentina metía la verga de goma con mucha velocidad.
- -¡mhmhmhmhmhmhmhm! – gemía Libeth-
CHOP! CHOP! CHOP! – Sonaba el charqueadero de fluidos.
- -¡Disfrutalo Tía!, has sido tan buena conmigo que quiero retribuirlo.
- -¡Dios hija!, no hacía falta, pero que rico se sienteeeeeeeeee
- -¿En quien piensas Tía? –
CHOP! CHOP! CHOP! –
- -No te puedo decir hija!!!-
- -Dimelo Tía!, en quien piensas cuando te meto esta vergota. –
CHOP! CHOP! CHOP! – Lizbeth estaba al borde del orgasmo.
- -¡EN TU PAPÁ! –
CONTINUARA………
Por carolainade99