Estas son solo reflexiones y opiniones de un cincuentón que le gustan las películas eróticas y que no es un crítico de cine.
Sinopsis: En la década de 1880, un noble rico de Londres, Charles de Beaumont (Christopher Pearson), conoce a “Frank”, un adolescente, y ofrece hospitalidad al joven huérfano. Según los costumbres de su casta, decide educarlo por sí mismo. Pero Frank no es un alumno obediente y Charles se sorprende al descubrir que Frank no es un niño como creía, sino una joven hermosa llamada Frances con un oscuro secreto.
Porno suave victoriano
Mi crítica fue escrita en julio de 1984 tras ver la película en una copia de proyección VHS.“‘Frank’ and I” es una representación bastante plana (sin intención de juego de palabras) de porno romántico de la era victoriana, financiada y recientemente emitida por el canal Playboy y actualmente en exhibición en cines en Francia (a través de la distribución de Eurogroup Films) bajo un título que se traduce como “Dama Liberada”.
El guion del productor ejecutivo Harry Alan Towers (usando su seudónimo Peter Welbeck) será familiar para los lectores de los años 60 de “The Pearl” u otra literatura erótica tradicional publicada por Grove Press, presentando una historia romántica de las aventuras de una joven con inevitables “birchings” y otras disciplinas que salen de las habituales relaciones sexuales softcore.
Un escritor británico, Charles Beaumont (Christopher Pearson), narra la historia como recuerdos, detallando su romance con una chica de 16 años (Jennifer Inch), acogida en su casa como un vagabundo que conoció en la carretera disfrazado de un chico llamado Frank. “Frank” es en realidad Frances, enviada a Londres tras la muerte de sus padres en Canadá, para quedarse con una señora Leslie (April Hyde). Resulta que Leslie dirige un burdel, obligando a chicas jóvenes a trabajar como prostitutas, y Frances escapa, cortándose el pelo rubio corto y vistiéndose de niño.
Bajo el cuidado de Beaumont, la farsa de “Frank” se desmorona rápidamente y la joven es iniciada en un comportamiento más adulto por su exnovia (que planea casarse con otro hombre), Maude (Sophie Favier). Diversas aventuras menores, incluyendo la paliza que Beaumont da a la Sra. Leslie como castigo por haber maltratado a “Frank”, llevan a la pareja a casarse y vivir felices para siempre. La diminuta Jennifer Inch combina un rostro infantil con una figura muy bien desarrollada en el papel principal, pero su actuación es mediocre, a la que no contribuyen los diálogos en inglés postsincronizados. La producción es de bajo presupuesto, con dos giras europeas de Beaumont presentadas solo como fotos fijas.
Un poco extraño
Los primeros 40 minutos fueron muy extraños de ver, propios de la época en que se filmó. Los diálogos y las escenas de sexo resultaron un poco incómodos por momentos. Sin embargo, se puso interesante en la última media hora; estas áreas de la trama tienen potencial. Podría adaptarse muy bien a una miniserie o película moderna (con menos interacciones y actuaciones con desconocidos y más desarrollo de las relaciones entre los personajes). Vemos profundidad en el pasado de la mujer, pero no mucho en las personalidades de los protagonistas hasta los últimos 15 minutos.
Ojalá la historia se hubiera desarrollado más a través del guion y la fotografía, como por ejemplo, qué pensaban los sirvientes de ellos y qué resultó del segundo interés amoroso.