No sé muy bien como comenzar este relato, pues es un cambio de tercio importante en las dinámicas que venía viviendo… Como muchos de otros relatos, este cambio nace de una discusión con mi mujer.
Para entender el contexto, mi mujer y yo al empezar nuestra relación tuvimos muchas aventuras como pareja, dentro del ambiente swinger, mientras a mi cada vez me excitaban más y más deseaba hacer de nuestras experiencias swinger un estilo de vida, a ella más le aborrecía y menos excitación le generaba, hasta el punto que nos destruyó sexualmente, ya que en intimidad de nuestro dormitorio ella necesitaba sexo muy mecanizado y en cambio yo necesitaba sexo más libertino. Mientras ella quería follar con sus juguetes de una manera muy mecanizada buscando su orgasmo para luego acabar montándose en mi polla y buscar un segundo orgasmo, yo quería seguir creciendo en el ambiente swinger y en cambio ella no quería saber nada del ambiente swinger o liberal, con la justificación de que ya había probado y hecho todo lo que tenía que hacer en ese ambiente y no quería volver a saber nada del mismo.
Esto nos llevó a múltiples discusiones, pues a mí el sexo mecanizado me aburria soberanamente y para ella había encontrado su forma de placer máximo que implementaba y repetía para simplemente satisfacer una necesidad física, como quién come porque necesita nutrirse.
Todo esto nos había llevado a un punto muerto, donde ella me acusaba de ser un enfermo y a la vez se sentía mal por no complacerme, decidí por lo tanto enterrar nuestra etapa swinger y en cierto modo acatar las normas de su sexo mecanizado, donde ella buscaba su orgasmo como quien tiene que satisfacer las tres comidas al día, se habían acabado las noches de morbo, la lencería, los locales, el juego y la picardía, y yo ya estaba agotado, pues no quería más discusiones.
El siguiente punto que me planteé fue dejar la relación, pues toda esta situación me había generado tanta frustración que había matado mi deseo por ella, a pesar de que la considero la mujer más bonita del mundo, saber que cada sesión sexual va a ser «Mete el dedo aquí, me pongo el vibrador allá, me corro, te monto, te corres y a lavarse» llevábamos tres años así y que cada vez que buscaba algo de morbo acababa en discusión y frustración, y más recordando nuestro pasado y morbo descubriendo el ambiente swinger del que ella ahora mismo renegaba y se avergonzaba. A la vez, no puedes forzar a nadie a hacer algo que no quiere y le produce tanto rechazo, por lo tanto, tenía que aceptar que el sexo a partir de ahora iba a ser así.
Dado nuestro pasado swinger teníamos muchos perfiles en diferentes apps y webs, así que decidí borrarlos por completo, lo hice con cierto enfado y mucha frustración, recordando tiempos mejores, que jamás volverían, pero sabía que solo me quedaba aceptarlo.
La suma de todo esto me llevo a la siguiente encrucijada: O lo dejamos o empiezo a llevar una doble vida, y si me pillan pues oye, que le vamos a hacer…
Quizás lo más justo para ambos hubiera sido la primera opción, pero la quería y tenía la necesidad de seguir cuidándola en otros aspectos, así que decidí inclinarme por la opción más egoísta, espero que el lector/a no me juzgue, la segunda opción.
Mientras cerraba perfiles de pareja swinger, empecé a buscar en la web otros sitios dónde darme de alta como chico solo liberal, de momento solo con la intención de curiosear y seguir fantaseando de manera privada, ya que hasta eso le molestaba a mi mujer.
Después de sumergirme y bucear en la red encontré un foro dedicado a la temática cuckold que me pareció muy interesante. Allí se abrían debates sobre experiencias, la gente se daba consejos e incluso se hacían conexiones. Ahí tuve la oportunidad de conectar con hombres solos que estaban en una situación parecida a la mía y puede entablar muchas conversaciones que me ayudaban a diluir mi frustración.
Una madrugada que me desvelé a eso de las cuatro de la madrugada encendí el PC, era demasiado tarde como para que hubiese alguien para estar conectado en el foro, pero vi que había un solo perfil más conectado, así que decidí abrir conversación, y presentarme. Como si el azar lo hubiese querido así, era una pareja, ella se presentaba como una mujer sexualmente insaciable, y el cómo un cornudo picha-floja que deseaba ver a su mujer en las situaciones más perversas, morbosas y cerdas.
Eran una pareja de entre 35 y 40 años, ella era francamente preciosa, provocativa y se la notaba muy caliente, era la que llevaba la voz cantante
Hablamos largo y tendido, les comenté mi situación y mi experiencia en el ambiente liberal, ellos eran novatos y nunca habían pasado de las fantasías, habían leído miles de relatos y se excitaban mucho los dos juntos planteando situaciones, pero no sabían cómo llevarlas a cabo. Estuvimos hablando hasta que sonó la alarma de lo que era mi despertador, que me indicaba que me tenía que preparar para ir a trabajar. Les di mi WhatsApp para no perder el contacto.
A la noche siguiente, me encontré un grupo nuevo de tres en mi WhatsApp, llamado «Pervirtiendo a una Esposa» me hizo gracia, me empezaron a pedir ayuda para iniciarse, yo les ponía pequeños retos que ellos iban cumpliendo, estuvimos hablando durante meses.
Me mandaban fotos de ella probándose lencería en un supuesto caso de que quedásemos, fantaseaban con «Le he comprado este conjunto para que te la folles» me mandaban stickers porno de parejas cuckold follando con corneadores y siendo muy putas y guarras.
Era un juego muy morboso que me había ayudado a relajar mi frustración y además gracias a mi esa pareja echaba unos polvazos tremendos, ganábamos todos.
Una semana el destino quiso llevarme de viaje de trabajo a la ciudad donde vivía la pareja, tenía que hacer dos noches, así que una semana antes se lo comenté a mis amigos, si querían quedar, la intención era conocernos, ponernos cara, tomar algo y charlar un poco de todo, pero nada más lo supieron todo se empezó a ir de madre, estuvieron toda la semana mandándome fotos de la lencería que se iba a poner ella, la minifalda, que iba a haber mucho juego, yo trataba de frenarlos, porque la fantasía es muy diferente de la realidad, y una cosa son los calentones en un grupo de WhatsApp.
Llegó el día, era un martes, en la ciudad de Logroño, yo había llegado a las siete de tarde, al día siguiente tenía que hacer alguna reunión de trabajo, pero era sobre las 11 de la mañana, así que podía tomarme el día con calma. Escribí a la pareja, él se llamaba Fernando y ella Eva, les dije que estaba por la ciudad, que me iba a dar una ducha y luego salir a cenar. No tardaron en responderme y proponerme un bar con ambiente intimo para cenar, por suerte era un día entresemana y Logroño estaba vacío, la pareja había reservado en un restaurante que tenía una buena selección de vinos y un piso arriba para cenar, al ser un día poco concurrido estábamos tres mesas y la nuestra estaba en un espacio privilegiado, subí por las escaleras y los reconocí al instante, ella llevaba unos botines de tacón de ante, medias, falda negra de tablillas por encima de la rodilla una blusa blanca escotada que dejaba intuir unos preciosos pechos y ver un sujetador de color negro en contraste. Se les notaba muy nerviosos a los dos. Cuando me acerque a la mesa se levantaron los dos, ella le dió dos besos con toda normalidad, aunque se la notaba que temblaba un poco y el muy nervioso me estrechó la mano, nos sentamos los tres, el frente a su mujer y yo al lado de ella. Yo miré a Eva y le dije:
Uff estás muy guapa y sexi, que afortunado es Fernando…
Ella sonrió y mirándome a los ojos me dijo:
Gracias, la verdad que no me imaginaba como podía ser nuestro encuentro.
Yo le puse una mano en la pierna de manera cariñosa mientras notaba la textura del nailon de sus medias y el encaje de la parte superior de las mismas pasando a acariciar su piel, notando como se estremecía y le dije:
No te preocupes, piensa que somos unos amigos que han quedado a cenar y a tomar unos vinos, que tu marcas los ritmos y que jamás va a suceder nada que no queráis ni deseéis.
Me dirigí a Fernando y en tono de compadreo y amistad le dije:
Bien Fernando, seguro que conoces algún buen vino y las mejores tapas para probar en este local.
En ese momento noté como se relajaban un poco los dos y sonrieron, creo que que no entrase de manera muy agresiva, sino más bien como un amigo de la pareja de toda la vida les relajó mucho, Fernando miró a un camarero haciendo gestos y le pidió una botella de vino para los tres. El camarero trajo la carta para que eligiésemos que íbamos a cenar, yo me dejé guiar, Fernando parecía que conocía bien que pedir o no.
Mientras cenábamos nos pusimos más al día, yo les contaba un poco de mi experiencia swinger con mi mujer, también les contaba que había hecho juegos parecidos, pero estando en el lugar que se encontraba Fernando y mi mujer ocupando el rol que en este caso ocupaba Eva y que incluso antes de conocer a mi mujer yo había sido chico solo en el ambiente liberal habiendo estado con bastantes parejas en una situación similar.
Habíamos conectado muy bien los tres, y gracias al vino ya estábamos todos más sueltos, Eva no paraba de tocarme la pierna como quien no quiere la cosa, y yo hacía lo mismo, se notaba que estaba encendida, se reía, me miraba, y se acercaba cada vez más a mí. Fue en ese momento cuando Eva propuso un brindis, y levantando la copa y mirando a Fernando y a después girándose hacia mí:
Por Fernando, porque estrene unos buenos cuernos hoy y por las nuevas amistades, que sean duraderas
Chocamos las copas en el aire y Eva mirando a Fernando añadió:
Quién no apoya… no folla… Fernando, tú, no apoyes…
Tanto Eva como yo apoyamos la copa en la mesa y bebimos, Fernando, tal y como le había ordenado su mujer, bebió sin apoyar la copa. Justo después, Eva se giró y me dio un beso tremendo, buscando mi lengua con la suya, un largo y húmedo beso, cuando sus labios se separaron de los míos, miro a Fernando, y le preguntó:
¿Todo bien?
Se notaba que Fernando estaba con la típica mezcla de sentimientos de las parejas novatas que entran por vez primera en estos juegos de rol, por un lado, se le notaba que estaba cachondísimo, pero había una parte en su mirada que proyectaba muchos celos, yo había pasado también por ello, conocía esa mezcla entre morbo y celos, el solo respondió.
Estoy cachondísimo con todo esto…
Se notaba que los dos estaban muy excitados, los nervios habían dado lugar al morbo, Eva estaba imparable, se había metido por completo en el rol de hotwife. Pedimos los postres y volvimos a brindar varias veces, mis manos acariciaban el interior de los muslos de Eva cada vez que nos besábamos hasta subir más allá y acariciar su sexo notando la humedad a través de su tanga… mi polla estaba a reventar y Eva me acariciaba por encima del pantalón, Fernando había enmudecido y solo contemplaba la escena mientras
Eva me decía cosas como «Joder que ganas de sentir tu polla dentro de mí» o mirando a Fernando, «¿tienes ganas de ver a tu mujer hecha una puta?»
Hubo un momento en que Eva le pidió a Fernando que pagase la cuenta, para irnos mientras el camarero pasaba la tarjeta de Fernando por el datáfono les comenté que estaría una noche más en la ciudad y qué les apetecía hacer… Eva fue clara, y en voz alta, tratando de humillar a su marido delante del camarero dijo:
Quiero que me lleves a tu hotel y me folles delante de mi marido.
Al camarero casi le da un ataque de tos y no sabía dónde meterse… con cierto nerviosismo dijo mientras sacaba el ticket del datáfono:
¿Quiere copia?
A lo que Fernando respondió un escueto:
No, gracias
Con una irónica sonrisa el camarero nos deseó:
Que pasen buena noche.
Salimos del restaurante y Fernando caminaba por delante, Eva me cogía de la mano y de cuando en cuando se paraba a besarme, cuando llegamos al hotel pasamos rápido por la recepción, afortunadamente no había nadie en ese momento y nos metimos en el ascensor, en ese momento Eva metió la mano dentro de mi pantalón y sacó mi polla para después metérsela en la boca… yo le dije a Fernando:
Cornudo, saca una foto de tu mujer mamando.
Cuando el ascensor llegó al 5º piso nos recompusimos y fuimos directos a la habitación. Al abrir coloqué la butaca de la habitación en diagonal frente a la cama y dirigiéndome a Fernando le dije:
Cornudo, vas a ser espectador en primera fila, quiero que grabes todo, para que luego podáis disfrutarlo juntos, a partir de hoy Eva es tu esposa, pero es mi puta y la usaré como tal.
Ahora me dirigí a Eva y mientras me sentaba en la cama le ordené:
Desnúdate haciéndome un striptease.
Eva comenzó a contonearse y desvestirse, primero quitándose la blusa dejando sus pechos envueltos por un sostén negro de encaje transparente al aire para después quitarse la falda quedándose en ligueros y tanga. En ese momento me levanté la abracé y comencé a besarla contra la pared, mis manos buscaban desabrochar su sostén liberando sus pechos para amasarlos y lamer sus pezones, mientras mi mano derecha acariciaba el interior de sus muslos acariciando de manera muy indirecta la humedad de su tanga. Mi polla estaba a punto de reventar así que le indiqué que se pusiera en cuclillas mientras yo me desnudaba por completo, una vez Eva ya estaba en cuclillas me agarró de los glúteos con las manos y engulló mi polla de golpe, mamaba con avaricia hasta casi el punto de correrme, en ese momento ordené a Eva que parase, la tumbé boca-arriba sobre la cama quitandole el tanga y los botines, dejándola solo con las medias y el liguero, el tanga estaba empapado así que lo cogí y se lo pasé a Fernando diciéndole:
¿Has visto que cachonda está tu mujer, cornudo?
La cara de Fernando era un poema, creo que estaba cachondo y bloqueado a la vez.
Yo me volví hacía Eva, para empezar a comerme su coño, Fernando antes de nuestra cita se lo había rasurado tal y como le ordené, dejando un hilito fino de pelo en su pubis, comencé a lamer el húmedo coño de Eva, estaba cachondísima, no tardó mucho en tener su primer orgasmo, Fernando seguía grabando con su móvil. Eva seguía tumbada boca-arriba, yo me puse de rodillas a la altura de su cabeza y le metí la polla en la boca, indiqué a Fernando que se acercase para grabar un primer plano de como su mujer me comía la polla, lo me quedaba mucho para correrme y le dije:
Eva, me voy a correr en tu boca, quiero que antes de tragártelo le des un beso a Fernando…
Continué el vaivén de mi polla dentro de la boca de Eva hasta que estallé en un orgasmo, y tal y como le ordené cogió la cabeza de Fernando y lo besó, Fernando quiso zafarse del beso, pero Eva le dio una pequeña bofetada y continuó besándole, yo volví a bajar al coño de Eva, para comérselo mientras me recuperaba para el segundo asalto, Eva volvió a indicar a Fernando que volviese a la butaca:
Cornudo, vuelve a tu asiento, que el espectáculo aún no ha terminado…
Yo continué lamiendo el clítoris de Eva su coño estaba muy húmedo así que le pedí al cornudo que me trajese una toalla para secárselo un poco, mi polla ya estaba a punto y quería que la sintiese bien sin tanta lubricación… volvía indicar al cornudo que se acercase para grabar en primer plano la penetración, el coño de Eva se sentía apretado aunque mi polla entraba sin mucha dificultad, yo me giré hacia Fernando, y le dije:
Cornudo, no pierdas detalle, creo que te están saliendo unos preciosos cuernos.
Eva comenzaba a gemír y yo comencé a bombear notando las contracciones de su vagina, en poco tiempo noté un orgasmo, era espectacular, como se contraían los músculos de su vagina, una pasada, seguí bombeando fuerte, y Eva volvió a correrse, solo que esta vez empapó la cama con un squirt, yo estaba cachondísimo y no podía parar de bombear, no sé cuántos orgasmos tuvo Eva, pero yo estaba ya a punto de reventar, saqué mi polla de su coño y me corrí en sus tetas.
Eva se incorporó y metió mi polla en su boca para limpiármela, a mí no se me bajaba la erección. Indiqué al cornudo que se tumbase boca-arriba en la cama y que Eva se pusiese encima del cornudo como si fuesen a hacer un sesenta y nueve, el cornudo tenía un buen bulto en el pantalón, pero le dije a Eva que no podía sacársela, pero si acariciárselo por fuera, Eva ya estaba a cuatro patas con el coño encima de la cara del cornudo de su marido, yo me puse detrás de ella y comencé a penetrarla mientras le decía a Fernando:
No pierdas detalle cornudo.
Fernando ni respondió, pero empezó a gemir, se estaba corriendo solo con ver como mi polla entraba dentro de su mujer y como su mujer le sobaba el paquete… Yo comencé a bombear de nuevo de manera más fuerte Eva estaba exhausta, cada vez que se corría su coño chorreaba haciendo un squirt, no había visto cosa igual, yo estaba fuera de mí y la cara del cornudo se llenaba de los fluidos del coño de su mujer, hasta que volví a correrme, estaba que no podía más…
Mande al cornudo de vuelta a la butaca, y su mujer y yo nos fuimos a la ducha, donde seguimos besándonos y acariciándonos, ella me decía que había sido una experiencia brutal, que no era capaz de describir el morbo y lo cachonda que había estado y que mañana tenía ganas de repetir, yo le dije que del plan de mañana me encargaba yo, se duchó y se vistió, nos volvimos a besar en la puerta y aunque Fernando no hablaba mucho, admitió que había disfrutado de la sesión, aunque no era lo mismo fantasear con ello que llevarlo a cabo.
Mañana hablaríamos para volver a quedar.
Durante el día, el grupo de WhatsApp que teníamos los tres estaba al rojo vivo, Eva decía lo bien que lo había pasado y el cornudo también, yo, la verdad que tenía el día bastante ocupado así que lo pude leer cuando llegué al hotel, sobre las 19, estaba cansado, no había parado en todo el día, me duché y me quedé dormido un rato, después escribí en el grupo de WhatsApp de Eva y Fernando:
¿Sigue en pie hacer algo esta noche? Tengo un plan.
Me sorprendió Fernando, que respondió de inmediato:
Deseando conocer ese plan
Busqué en internet las mejores zonas de dogging de Logroño. Encontré una zona que estaba a la orilla del Ebro, con unos merenderos que tenía muy buena pinta, la verdad que nunca había hecho dogging, pero era una de esas cosas que me había quedado pendiente por probar con mi mujer. Mientras.
Yo respondí a Fernando en el grupo y le dije:
Pasar por el hotel después de cenar, sobre las 22h quiero que Eva lleve solo unas botas y una gabardina sin nada debajo, y cuando paséis a por mí en el hotel, ella vaya sentada en el asiento de atrás del coche, como si fueras un taxista Fernando. Traer alguna cuerda, puede que hoy juguemos duro, si queréis echaros atrás, ahora es el momento.
Me respondió Eva:
Ayer disfruté como pocas veces en mi vida, así que abierta a experimentar cualquier cosa que pienses que vaya a ser morbosa…
Llegaron las 22h a la puerta del hotel, yo les estaba esperando en la entrada, Fernando me indicó con la mano que podía subirme en el coche, me subí en el asiento trasero junto a Eva, al montar en el coche, Eva me enseño unas cuerdas, y me dijo:
Mira, aquí las tengo.
Fernando me preguntó:
¿Dónde vamos?
Yo le respondí:
Te mando la ubicación al WhatsApp
Así lo hice, le mandé la ubicación y fui el trayecto entero besando a Eva y acariciando su sexo humedo sin dejar que acabase de correrse, estaba muy mojada y cachonda, no paraba de mordisquearme las orejas y gemir en mi oído, mi polla se había puesto durísima y ella me acariciaba por encima del pantalón.
Cuando llegamos había un par de coches uno de ellos con la luz interior encendida, se notaba que estaban follando y el otro se podía vislumbrar lo que parecía una pareja, pero no se sabía… le indiqué a Fernando que parase enfocando con las luces del coche a una mesa del merendero. Cuando aparcó le dije a Fernando:
Puede que esto sea demasiado, y más para un cornudo tan novato, pero si no quieres, solo tienes que negarte, si no te niegas continuaresmos.
Entonces me dirigí a Eva:
Quiero que ates al cornudo al árbol de al lado y que no se pueda tocar.
Eva buscó la mirada de Fernando buscando consentimiento, y él asintió con la cabeza y se dejó hacer. Una vez Fernando estaba atado al árbol le dije a Eva que se quitase la gabardina y la extendiese sobre la mesa del merendero y se sentase en el borde de la mesa de madera. Cuando lo hizo comencé a besarla y acariciar su coño, para después ir bajando a lamer su cuello, mordisquear sus orejas, acariciar su espalda con las manos, Eva estaba muy caliente, seguí bajando y empecé a comerme su coño, buscando su clítoris con mi lengua, justo en ese momento se oyó como se acercaban un par de hombres, al principio sacaron sus pollas y se empezaron a masturbar mientras nos contemplaban, Eva no se había percatado, estaba disfrutando de la comida de coño que le estaba haciendo, cuando llegó su primer orgasmo, y gimiendo me lo anunció, exclamando:
Joder, vaya comida de coño, a ver si le enseñas al cornudo de mi marido…
Yo me bajé los pantalones para sacarme la polla que la tenía durísima y en ese momento advertí a Eva:
Mira putita, tenemos público, ¿Quieres que se acerquen?
Eva estaba asustada, pero creo que le pudo más el morbo que el miedo y me dijo:
Que me miren, pero que no me toquen.
Les hice señas a los chicos para que se acercasen, Eva se tumbó sobre la mesa y los otros dos chicos se subieron en los bancos mientras se masturbaban, yo comencé a penetrarla, su coño estaba tan apretado como el día anterior, los dos chicos se masturbaban cos dos buenas pollas a centímetros de la cara de Eva, en ese momento los dos chicos me pidieron permiso para correrse en las tetas de Eva, Eva cuando lo oyó empezó a gemir, yo notaba como su coño tenía contracciones, y la intensidad de los gemidos subían, uno de los chicos no pudo más y se corrió en las tetas de Eva el orgasmo de ella se intensificó, supongo que no lo esperaba pero le excitó de sobremanera, el otro supongo que también animado por la situación no pudo más, y yo intensifiqué mis embestidas hasta correrme y llenar el coño de Eva con mi leche.
Yo no me había percatado, pero los dos hombres solos no habían sido los únicos que miraban, la pareja del coche que habíamos visto al entrar en la zona también se habían acercado, decían que se habían puesto muy excitados con la situación, ella, dijo que lo de tener al cornudo atado le había puesto cachondísima, siempre había fantaseado con que ella fuese una hotwife. En ese momento no lo dudé, pero me acerqué a ella y la besé, miré a su pareja y le dije que se pusiese junto al otro cornudo, la cogí de la mano y la llevé junto a Eva, y le ordené que le comiese el coño, ella como medio en risa, sin saber muy bien que estaba pasando, obedeció, yo, le subí la minifalda mientras le comía el coño a Eva y le bajé su tanga, acaricié su coño abriéndolo y con mi polla otra vez dura, sin mediar mucha palabra, la penetré, ella ahogo un gemido sumergida en el coño de Eva, mientras, su cornudo gritaba:
Laura, joder!! ¡¡Sin condón no!!
Me volví y le dije:
Cornudo, si a Laura no le importa, le voy a llenar el coño de leche.
Laura me miró y asintió con la cabeza y yo continue follándola, tenía que estar salidísima, la muy puta, ni corta ni perezosa, sacó la cabeza de entre las piernas de Eva y se metió en la boca alternándolas, las pollas de los hombres que se habían corrido en las tetas de Eva, yo seguía penetrándola, estaba gimiendo, las otras dos pollas se estaban volviendo a poner duras, Laura las devoraba con avaricia, mientras su cornudo miraba, sin saber muy bien como había acabado todo en esa situación, sí él hace un rato solo estaba de mirón en un coche con su mujer.
Estaba a punto otra vez de correrme y dando un gran gemido me corrí dentro de Laura. Me retiré un poco, Laura seguía comiéndose una de las pollas de uno de los extraños mientras acariciaba el coño de Eva. Es difícil describir todo lo que pasaba en ese batiburrillo, pero se recolocaron y Eva empezó a comerse otra de las pollas, Mientras los cornudos solo miraban, yo me acerqué al marido de Laura y le ordené que se sacase la polla para desatar a Fernando y que le hiciese una paja, cuando se la sacó, vi un auténtico micropene, eso explicó, porque Laura estaba tan sedienta de polla, Fernando cumplió ordenes, como un buen cornudo y el marido de Laura en dos sacudidas se corrió, entonces le ordené que se la chupase a Fernando, para que se corriese, y así lo hizo. Cuando volví a la mesa, los dos Extraños se estaban follando sobre la mesa a Laura y a Eva, Laura por fin se corrió, y Eva que era multiorgásmica no sé cuántas veces se había corrido ya. Los dos extraños estaban a punto de correrse otra vez, pero ni Laura ni Eva dejaron que acabasen dentro de ellas. Se pusieron en cuclillas y dejaron que se les corriesen en las tetas.
Los extraños tal y como vinieron, se fueron ellas dos, estaban sobre la gabardina de Eva tumbadas en la mesa y exhaustas. Me acerqué a los cornudos y les pedí que se acercasen para irnos.
Fernando y Eva me dejarón en el hotel, y me dijeron que repetiríamos seguro, que tenía casa en Logroño y que podía visitarles cuando quisiera.
Dese luego, no fue la última vez que vi a Eva y Fernando…
Por LeeVanCliff