Incidente doméstico

Incidente doméstico

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Dos amigas, Sarah y Anna, compartían un pequeño apartamento en Londres, ciudad donde trabajaban… Era tan pequeño el apartamento que decidieron poner una cortina para separar su intimidad.

Cuando comienzo a contar esto, Sarah estaba en su cama y dejó que sus manos descendieran lentamente por su vientre.

‘Anna no oirá nada’, pensó Sarah tratando de convencerse a sí misma.

La mano de Sarah llegó a la parte superior de sus bragas… Deslizó suavemente la tela de algodón y su dedo llegó a la parte superior de su raja, presionando con fuerza contra el algodón… Todo su cuerpo se estremeció y se mordió el labio.

Decidió no esperar y metió la mano dentro de sus bragas… Sus dedos presionaron contra su clítoris… Siguió bajando y en un solo movimiento deslizó dos dedos dentro de su coño… Se detuvo un momento mientras sus paredes vaginales se ajustaban y luego retiró lentamente los dedos.

Sarah subió los dedos un poco más y comenzó a frotarse los labios y el clítoris con los dedos, ahora lubricados.

Empezó a concentrarse en su respiración, manteniéndola regular y tranquila… Su mano izquierda se dirigió a sus pezones y se los pellizcó con fuerza… Mientras, su mano derecha frotaba rápidamente su clítoris… Ya sentía que se acercaba el orgasmo, y apenas había comenzado… Escuchaba, pero no oía nada más que sus suaves caricias.

En el otro lado de la cortina, Anna sintió que se quedaba dormida y se quitó los auriculares… Los puso junto a la almohada para poder seguir escuchando música mientras dormía… Estaba a punto de quedarse dormida cuando oyó un suave susurro de Sarah… Creyó oír a Sarah exclamar: ‘¡Oooh!’, pero era tan suave el susurro que se preguntó si estaría oyendo algo e intentó recuperar el sueño que acababa de apoderarse de ella.

Sarah intentaba callarse, pero sintió que se corría antes de que la primera oleada de placer la alcanzara… Su coño ardía y sus bragas estaban empapadas… Se le encogió el estómago y se sacudió en la cama mientras el orgasmo la invadía… Consiguió no gritar, conteniendo la respiración… Sus dedos seguían rodando su clítoris y deslizándose arriba y abajo por su raja.

Sarah oyó que Anna empezaba a respirar con dificultad… Se movió con toda la suavidad posible hasta el borde de la cortina que separaba sus camas y miró.

Anna estaba en esos momentos, bajando la mano derecha y, con ella, separando los labios vaginales mientras que con la izquierda comenzaba a frotarse el clítoris… Tenía los ojos cerrados y se imaginaba a Sarah masturbándose… No vio cómo Sarah se inclinaba mirándola con detalle y se quedaba paralizada por la sorpresa.

Sarah se quedó boquiabierta al presenciar la escena que se producía prácticamente a su lado… Tenían una ventana pequeña en su habitación y en la calle había una farola muy cerca que les servía de luz nocturna a cualquiera de las dos durante sus salidas nocturnas.

Esta vez, sin embargo, la luz de la farola le permitió a Sarah ver a Anna desnuda en todo su esplendor.

Sarah observó cómo Anna, con los ojos bien cerrados, se frotaba el clítoris rápidamente… Sarah se quedó mirando un minuto más, observando los duros pezones de Anna y cómo sus dedos manipulaban hábilmente sus labios hinchados y su clítoris erecto.

Sarah se giró en silencio, con el corazón latiendo con fuerza… Sin pensarlo dos veces, se llevó las manos a sus labios vaginales… Ver a Anna la excitó al instante, y estaba ansiosa por aprovechar el breve lapso de tiempo en el que Anna estaría demasiado distraída para oírla.

Ambas chicas tenían los ojos fuertemente cerrados, imaginándose no sé que cosa… Las dos al borde del orgasmo: Anna 1, Sarah 2.

Anna dejó escapar un suave gemido y Sarah oyó ese gemido que le sirvió para acercarla también al borde del orgasmo.

Sarah se giró a medias hacia un lado y abrió bien las piernas… Se metió dos dedos y con la otra mano frotó rápidamente su clítoris… Empezó a penetrarse los dedos más rápido y con más fuerza, sin importarle si el ruido se escuchaba o no.

Sarah sintió que se acercaba un orgasmo poderoso y, decidida a ver qué pasaba, susurró en la habitación casi silenciosa:

  • “¡Oooh!… Qué buenooo.”

Anna oyó el susurro de Sarah y su cuerpo se estremeció al correrse.

Su dedo corazón presionó con fuerza su clítoris, y lo frotó de arriba abajo con furia mientras el orgasmo latía en oleadas.

Poco tiempo después, Anna respiraba con dificultad mientras el orgasmo se calmaba y ella aminoraba el paso de sus dedos por su coño… Lentamente recorrió su vulva de arriba abajo, sorprendida de lo mojada que estaba.

De repente, se oyó un ruido fuerte… Era la barra que sostenía las cortinas divisorias del lado de la habitación de las dos chicas, que acababa de caer al suelo.

Por impactante que fuera el golpe, no era nada comparado con lo que Sarah vio al otro lado de la habitación… Anna estaba en su cama, mirándola fijamente, con los ojos abiertos, una pierna en el aire y dos dedos penetrando su coño.

Pero tampoco Sarah se quedaba atrás porque ni ella, ni Anna habían dejado de masturbarse… De hecho, verse la una a la otra jugando con su coño les había hecho seguir masturbándose.

Sarah estaba también jugando febrilmente con su coño, con la mirada fija en la bonita figura de Anna… Sus labios vaginales estaban hinchados de lujuria, y sus dedos pronto brillaron húmedos.

Durante todo el tiempo, la mirada de Sarah no se apartó del cuerpo de Anna, ni la mirada de Anna se apartó del cuerpo de Sarah… Ambas, deslizaban primero uno, luego dos dedos, dentro de sus coños en busca de un nuevo orgasmo.

Luego sonrieron, se acercaron la una a la otra, se besaron con pasión y durmieron desnudas juntas… Ya no necesitaron más la cortina de separación.

F I N

Por Rosaless

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