Hola, mi nombre es Lynda, hija única en la familia, esto debido a que mi mamá murió cuando tenía 4 años, desde entonces vivo sola con mi papá quien no ha querido buscar nueva pareja para continuar su vida. Desde que era pequeña siempre jugaba con él, me ayudaba con las tareas, era el mejor papá para mí. A medida que fui crecer, sentía algo de lástima que siempre estuviera solo, aunque el me decía que estaba bien y no necesitaba una nueva esposa, a veces se le notaba pensativo.
Debo decir que mis padres me tuvieron cuando eran jóvenes, por lo que no a su edad se veía muy apuesto. Quizá eran las hormonas del crecimiento en mi adolescencia, pero de verdad que sentía una atracción por él, su físico, su atención, era el hombre perfecto. No sabía como se tomaría el que su hija estuviera enamorada de esta manera, entonces no era algo que le confesará.
Hasta llegué a pensar que era parte de mi crecimiento y que al ser mayor se me pasaría, pero no, cada año que pasaba más ganas tenía de estar con él de manera más íntima. Llegué a tener varios pretendientes en la escuela, pero a ninguno acepté, nadie llenaba mis expectativas como lo hacía mi papá.
Entonces cumplí 18 años, ya era mayor de edad, desde que los cumplí mi mente se llenó de ideas raras, pensé que tal vez así podría confesarle a mi papá cuanto me gusta y quizá me acaba aceptando. Estaba nerviosa de hacerlo, y estuve varias semanas preparandome para hacerlo, no solo quería confesarlo, pensaba en entregarme a él también.
Lo cierto es que durante un tiempo llegué a ver algunos vídeos incestuosos entre padre e hija, me calentaban mucho y aumentaban mi fantasía con mi papá. Me preguntaba si acaso mí padre también tendría la fantasía de hacerlo con su hija, después de todo era bastante bonita y tenía una buena figura, a parte, por rechazar a varios chicos aún seguiría virgen. A qué papá no le gustaría desvirgar a su hija?
Pero esa era mi fantasía, la realidad podría ser otra, tras todo el cariño que me daba, quizá y solo me podía ver cómo su hija y nada más. Mi primer paso fue tantear el terreno, me estuve vistiendo de maneras provocativas delante suyo, ya sea con una mini falda, un mini short, una blusa hombliguera, escote. Incluso llegaba a pasearme en bragas por la casa con la excusa de que hacía calor.
Hubo una ocasión, donde me metí a duchar y de manera deliberada olvidé mi toalla, de ese modo salí de la ducha completamente desnuda y así caminé por la casa, el solo se me quedó viendo, no dijo nada, pero casi que podía sentir como me recorría el cuerpo con la mirada.
Estaba más convencida de que podía salir victoriosa, ya no vería como una niña, ya me vería como una mujer. Lo siguiente fue que me vestí un poco para parecerme a mi mamá, era su cumpleaños y pensaba entregarme ese idea. Aparte de todo le llevé algo de alcohol, quizá y ayudaría más a mi situación.
Se fue emborrachando algo rápido, no era muy bueno con el alcohol jaja. Y con la bebida se fue soltando más conmigo, y dada mi ropa hasta me llamaba por el nombre de mi mamá. Todo estaba marchando bien, lo fui besando de a poquito, él aún medio se negaba, pero no oponía resistencia alguna. Dijo que se estaba sintiendo mal, así que lo ayude a ir a su cuarto, se acostó y yo me deje caer encima de él, repartiendo más de mis besos. Mis labios quedaron a centímetros de los suyos, con la voz más seductora le dije «Házme tuya».
No me negó nada, me incliné a besar sus labios mientras usaba mis manos para desabrochar su pantalón, tras eso agarre su miembro con ambas manos y lo fui masturbando un poco, para animarlo más. Fue dando pequeños gemidos, me daba placer saber que lo estaba haciendo sentir bien. Después de hacer eso, bajé mi boca y se la fui chupando, no me lo llevé todo a la boca porque la tenía muy grande y yo era muy inexperta en el sexo.
Aún así traté de hacerlo lo mejor que podía, luego de un rato, me monto encima de él, dirigiendo su pene a mi entrada virgen, le doy una sonrisa picarona y lentamente fui desentiendo, tomando su verga dentro de mi de poco a poco. Me dió un sentimiento de inquietud, pero lentamente fue pasando a placer, hasta que al fin bajé todo mi cuerpo hasta tenerla toda adentro.
La cara de mi papá mostraba excitación, eso me gustaba, fui movimientos mis caderas, arriba y abajo repetidas veces, gimiendo para excitarlo más. Me saque la blusa para darle una mejor visión de mis atributos e hice que me los tocará, eran solo para él y de nadie más.
Lo estuvimos haciendo por un largo rato, hasta que empezaba a sentir mi orgasmo, esto me llevó a decir un montón de cosas, entre ellas le pedía que acabará adentro de mí, de este modo el también empezó a gemir y al mismo tiempo que yo tuvo su orgasmo, me llenó completa de su semen. Lo recibí todo hasta la última gota, tras eso rode a su lado, con la respiración a tope, me quedé acostada junto a él y ahí nos quedamos dormidos, con nuestros cuerpos sudorosos y encuerados.
********
Estaba amaneciendo, la noche anterior con mi papá había sido perfecta, ahí seguía acurrucada a su lado, toda desnuda, despeinada y algo pegajosa con sus fluidos. Cuando di un bostezo, mi mirada fue hacia el, quien seguía dormido, se veía bastante ardiente así y nomás le abracé por otro rato, pasando mis dedos por su pecho fornido, del mismo modo que mis labios besaban su mejilla, un besito dulce nada más. Cuando fui a sus labios es cuando ya empezó a recobrar el conocimiento, sus ojos se abrieron lentamente, como intentando procesar el lugar donde estaba y lo que había pasado, le dedique una sonrisa, deseándole buenos días, fue ahí que mi papá dió un tirón hacia atrás, mortificado con la idea de que se había acostado conmigo.
—No manches, Lynda ¿Qué pedo? ¿Pues qué pasó?—
Yo me reí un poco, no como burla, era más una risita de coqueteó. —Pues te di la mejor noche de tu vida, eso pasó—
—¿Cual mejor noche? No, no, si no recuerdo nada.—
—No te estreses, papi, si lo disfrutaste mucho. Yo también lo disfruté—
—¿Qué te pasa oye? Si me agarraste borracho, si yo hubiera hecho lo mismo estaría en la cárcel—
—Y por eso lo hice yo.— Pare mis labios simulando un beso, levantandome de la cama. —O qué? ¿Apoco no querías follarme?
—No digas esas cosas, Lynda. Eres mi hija, no entiendes la gravedad de esto—
Lo que había sido una hermosa y caliente noche de pasión ahora estaba siendo un molesto interrogatorio. Por qué no podía solo estar feliz de haberse acostado conmigo, para mí que nada más no quería aceptar lo mucho que lo quería.
—Te amo, Lynda, eres lo mejor que me ha pasado, pero esto no es bueno, no debió haber pasado—
—Por qué no? Yo lo quería, a leguas se ve que tú también, cuál es el problema entonces? O es qué te hubiera gustado estar sobrio mientras me la metías?—
—¡Lynda! Que no no, no es así.—
—Aparte qué tiene de malo? No soy menor de edad, ya tengo 18, soy muy conciente de lo que quiero y lo que yo quiero es a ti—
—Mira, solo, no hables más si. Sigues siendo muy joven para tomar ese tipo de desiciones.—
Cómo veía que estaba lejos de calmarse, mejor agarré mi ropa tirada y me fuí al baño para limpiarme, claro que antes de hacer eso me puse a llorar un poco, no entendía si era por sentirme rechazada o era genuina culpa por haberle hecho eso, pero el caso es que me estaba sintiendo muy mal. Solo podía recordar lo bien que la pasamos la noche anterior, un contraste muy crudo sobre como está actuando ahora, como si hubiera cometido un crímen… Capaz y embriagarlo si fue demasiado, pero qué más podía hacer? Las cosas ya están hechas, ni modo de como disculparme sabiendo lo mucho que lo deseaba.
Tras varios minutos donde me estuve lamentando, mi papá toca la puerta y acto seguido entra conmigo, claramente había escuchado mis sollozos. —Disculpame, no era mi intensión hablarte así, solo estoy algo tenso por todo esto—
—¿Ya no me quieres?—
—No, claro que no, eres mi niña, no puedo odiarte. Es solo que…—
—Soy muy fea para ti? No soy suficiente—
—Eso no es verdad, eres una mujer muy hermosa y estoy seguro que cualquier hombre sería afortunado de tenerte.—
—Pues entonces siéntete afortunado, te elegí a ti.—
—Yo… Mira, soy tu papá. Eso que hicimos en la noche no estuvo bien, no me enojare contigo, podemos solo, hacer como que nada pasó y seguir adelante—
—Yo no quiero fingir. Te quiero papá, te amo y te deseo como nadie nunca. No me importa si no está bien, solo te quiero a ti y nadie más.—
A este punto mi papá ya no sabía que más decir, incluso se le podía ver algo conflictivo.
—Dime la verdad. En serio no sientes nada por mi? O solo estás asustado por lo que dicen los demás?—
—No quiero tener está conversación contigo.—
—Solo respóndeme. Había notado lo mucho que te la pasabas mirándome, no puedes fingir que eso no es nada.—
—Ok, puede que si tuviera algún que otro pensamiento lujurioso contigo, pero no significa que esté bien—
—Ya vez? Si tanto me quieres tu también, no veo porque negarte tanto—
Con eso dicho, mi papá me tomó de los hombros, y me plantó un pequeño beso en la frente, un beso que en segundos bajo a mi nariz y después a mis labios, pese a todo, le correspondí el beso. Me sujete a el con fuerza, devorando su boca con pasión, mientras nuestras lenguas se mezclaban entre si, con eso en mente me puso contra la pared, aún seguía desnuda y el calor de nuestros cuerpos no ocultaba nuestros deseos, se la paso toqueteandome por todas partes durante el beso, gimió en mi boca hasta que se separó brevemente y con un gruñido susurró: «Te deseó»
—Entonces tómame. Tómame y no te sientas culpable—
Nuevamente se abalanzó a besarme, apretó su cuerpo contra mi mientras se bajaba los pantalones, se le veía con ganas, le levantó una pierna, abriendome para él y en esa posición, undio su pene dentro de mi otra vez, solo que ahora estando sobrio y conciente. Apreté mis dedos contra sus hombros mientras gemía delicadamente con sus embestidas, entrando y saliendo como un animal. Mordió mis labios, mientras mi mano subió a su nuca, mezclando mis dedos entre su cabello, exigiendo que entrará más adentro y más fuerte.
Mi papá cerró los ojos, cegado por el placer que está a sintiendo, uy si, muy mal se había sentido hace rato, ya sabía yo que también me tenía muchas ganas, y ahora me lo estaba demostrando. Su pene se retiraba lentamente, solo para empujar con fuerza cuando volvía a entrar, podía sentir mi cuerpo rebotar ante cada estocada, mis piernas ya estaban temblando, entonces mi papá me bajó la pierna, se salió de mi por un momento solo para darle la vuelta a mi cuerpo, poniendo mi cara contra la pared. Le pare mi culito como señal de que siguiera, y así lo hizo, me agarró de la cintura y volvió e metermela con fuerza, mis gemidos fueron más escandalosos, mi frente tocaba la pared del baño mientras recobraba mi aliento, y mi papá no se detenía, incluso me daba más fuerte.
Tras unos segundos de eso, sus manos se movieron adelante de mi cuerpo, una de ellas fue a mis pechos, los apretó a su antojo, mientras las otra bajó a mi entrepierna y me froto por encima, con su polla aún entrando y saliendo de mi. Gire mi cabeza para darle otro beso salvaje, uno que correspondió con ganas. Mi corazón latía muy rápido, sentía como estaba cerca de otro orgasmo, mis paredes lo apretaron, quería hacerlo sentir igual de bien que yo, cuando le dije que estaba por correrme, empezó a acelerar sus embestidas y sus toqueteos en mis partes sensibles, ambos gemimos fuertemente, entonces lo sentí.
Los espasmos de su pene en mi interior, había undido su polla hasta adentro para liberar su semilla, al momento de sentir los primeros disparos de su esperma, alcancé mi orgasmo y me empecé a correr fuertemente, ya mis piernas estaban super temblorosas, fueron unos largos segundos donde aguante así hasta que mi papá sacó su pene de mi y pude desplomarme contra el, con la respiración muy agitada, por su lado el también se veía extasiado, sus manos acariciaron mi cabeza y volvió a besarme, un poco más dulce y gentil está vez.
—Te amo, papá.—
El no contestó nada, solo siguió besando mis labios. Desde ese día hemos tenido una relación bastante peculiar, tenemos relaciones muy seguido, incluso más seguido de lo que imaginaba, y yo me quejo, si mi papá tiene ganas, estoy ahí para él. Aunque hay ocasiones donde su pequeña conciencia sale a flote, donde se retracta un poco y siente culpa, no es algo que le dure mucho hasta que siente ganas de metermela otra vez. Y así ha sido la historia con mi papá, nunca hemos usado protección entonces, estoy preñadita de el jejeje, aún no le doy la noticia del bebé, quién sabe cómo se lo tomé, pero va a ser papá nuevamente y al mismo tiempo abuelo? En fin, besitos a todos
Por Melissa